La triste Venecia

Entre lágrimas. Así es la única forma de ver Venecia.
Es la ciudad de las lágrimas derramadas, de los recuerdos más dolorosos, de las personas perdidas, de los temores más angustiosos... es la ciudad de la desolación.
Todo es mentira, todo lo que te cuentan sobre Venecia es mentira. No hay amor en sus calles, no hay belleza, no hay melancolía, ni felicidad. Todo eso es mentira y, si encuentras valor para cerrar los ojos en esta ciudad, eres capaz de darte cuenta de todo el dolor que soportan sus calles.
No hay rincón en Venecia que no me hiciera entristecerme, y por mucha vida que pudiera encontrar con los ojos abiertos, por muchos puestos, máscaras y turistas que encontré, cuando los cerré todo desapareció. El ruido se convirtió en la más fea y triste de las melodías y me invadió una sensación de agobio y angustia incapaz de entender, eran las miles de almas perdidas me acompañaron todos los segundos que permanecí en Venecia y lloraban en sus ríos, lloraban tanto que la ciudad no será capaz de soportarlo por mucho más.

Imatge relacionada

Me sentí una más de ellas. Mi vida perdió el sentido, de forma irracional, a penas podía respirar de la tristeza que inspiraba, a penas podía pensar del dolor que me invadía, a penas podía entender lo que ocurría, solo me sentía abandonada a mi suerte. No era bello, no era ni de lejos bello. Era una sensación de absoluta locura, durante un minuto sentí que no volvería a despertar, que me habías convertido en una más de todas aquellas almas, que por alguna desgraciada razón habían quedado allí atrapadas.
Si abrí los ojos, la angustia no me abandonó, incluso horas después de dejar Venecia tenía una sueño intranquilo, como si hubiera pisado la más horrible de todas las ciudades y tal vez era verdad, porque Venecia no deja de ser la ciudad del dolor, solo había que ver los miles de fantasmas, locos de la angustia o de dolor, o aquellos aún con la débil esperanza de huir de allí.

Comentarios